Pseudomona al contrario que malassezia o staphylococcus pseudointermedius, no es un comensal habitual de la flora del canal auricular, si no que suele contraerse del medio especialmente acuoso como charcos o estanques. Es sabido que para asentarse en el canal auricular se precisa de un factor facilitante que produzca una inflamación previa o infección ya instaurada de otra índole.
Esta bacteria gran negativa por sus condiciones de barrera lipídica protectora y proteínas transportadoras denominadas porinas las cuales permiten la expulsión de moléculas nocivas para la bacteria haciéndola resistente a muchas moléculas antibióticas, especialmente betalactámicos. Además, tiene una enorme facilidad para producir genes de resistencia antibiótica y formación de biofilm (carbohidratos, proteínas y sustancias extrapolimericas liberados por bacterias) que se adhiere a elementos orgánicos o inorgánicos dificultando la acción antibiótica.
Todo esto hace fundamental su diagnóstico clínico mediante citología donde podremos apreciar bacterias tipo bacilo, en caso de formación de biofilm apreciaremos distintas capas(campos de profundidad) sobre un material violáceo. De forma macroscópica se aprecia inflamación severa, capa espesa de exudado adherida a la pared del canal, ulceraciones cutáneas, posible rotura de la membrana timpánica (bacteria productora de proteasas) e intenso dolor a la manipulación, para llegar a un diagnóstico definitivo es preciso el cultivo que nos permita tipificar la bacteria.
En caso de destrucción de la membrana timpánica la otitis inicialmente externa podría pasar a ser una otitis media representando un cuadro mucho más grave, podría aparecer sintomatología neurológica como parálisis facial, síndrome Horner, síndrome vestibular o sordera. El pronóstico en este caso es incierto y se hace necesario la realización de tomografía computerizada (TC), si la infección ha dañado notablemente la estructura ósea debería plantearse directamente la resolución quirúrgica ya que difícilmente el tratamiento médico tenga éxito.
El tratamiento médico se basa en la limpieza mecánica bajo anestesia del canal auricular que permita la retirada de exudados y biofilm para optimizar el tratamiento antibiótico, en ocasiones hay que realizarla más de una vez. Es fundamental la desinflamación previa y tras el procedimiento, recurriéndose generalmente a glucocorticoides orales que además aliviaran el dolor, esta consiste en la perfusión de solución salina atemperada y aspirado mecánico quiado por otoscopia hasta la completa retirada de material del canal auricular.
En caso de membrana timpánica integra y signos de otitis media debe realizarse una meningotomia (perforación timpánica) para obtener una muestra del oído medio para el cultivo y antibiograma que nos permita seleccionar el antibiótico sistémico más adecuado. Tras la limpieza debe istaurarse tratamiento antibiótico y antinflamatorio tópico cada 12 horas, acompañado de terapia oral antibiótica y antinflamatoria.
Estas infecciones requieren de tratamiento de larga duración de entre 4-8 semanas, ocasionalmente no se consigue el éxito y terminan requiriendo de cirugía y generalmente dejan cambios proliferativos en el canal auricular que requieren de tratamiento tópico de mantenimiento a largo plazo.
