Recomendaciones a seguir antes de la llegada del bebé:
- Sería conveniente ir al veterinario para revisar el estado de salud del perro: el perro debe estar correctamente vacunado y desparasitado; también es conveniente que lleve las uñas cortadas.
- Cuando llegue el niño, algunas rutinas que afectan al perro se verán afectadas, por lo tanto, sería
recomendable iniciar los cambios con antelación. Por ejemplo, si el perro duerme con nosotros y preferimos que durante los primeros meses esté en otra habitación o zona, deberíamos habituarlo progresivamente antes de que llegue el bebé.
Mientras el bebé y la madre estén en el hospital:
- No dejar al perro sólo por completo en casa. Es importante mantener en la medida de lo posible la rutina de paseos y comidas.
- Al ir a casa, llevar alguna toalla, pañal o ropa con el olor del niño. Es importante que el perro se habitúe a ese olor y además lo asocie a una experiencia positiva. Para ello, a la vez que le mostramos la toalla y el perro la huele, lo podemos premiar con la voz, acariciar, darle un premio o jugar.
La llegada del bebé a casa:
- La llegada del bebé puede suponer una situación difícil de controlar sobre todo en aquellos casos en los que el perro es muy nervioso; por lo que un familiar puede sacar a pasear al perro y traerlo cuando estemos instalados.
- Lo podemos dejar en una habitación o zona con juguetes para que no lo considere un castigo.
El primer contacto:
- Colocaremos la correa al perro para poder supervisarlo correctamente. Esto es especialmente importante cuando el perro es nervioso y durante el primer encuentro.
- Si la actitud del perro es relajada, podemos dejar que se acerque a oler al bebé. Si el comportamiento del perro continúa siendo calmado, debemos ir premiando al perro con palabras suaves, acariciándolo y/o con algún premio comestible. Estos contactos iniciales no deben alargarse demasiado, poco a poco iremos incrementando el tiempo de contacto entre el perro y el bebé.
- Si inicialmente el perro no quiere acercarse al niño, debemos respetarlo y no forzar el contacto.
- Si el perro reacciona con miedo y/o agresividad, debemos consultar inmediatamente a un veterinario especialista en comportamiento, y mientras, evitar el contacto entre el niño y el perro.
- La supervisión debe ser continua y muy estricta, evitando dejar solos al bebé y al perro, ya que este puede hacer daño al niño sin querer.
Problemas que pueden aparecer durante la convivencia: “Los celos”: la llegada de un nuevo miembro a la familia nos absorbe gran parte de nuestro tiempo. En ocasiones intentamos recompensar a nuestro perro para que no se sienta desplazado, de modo que cuando estamos tranquilos y tenemos tiempo jugamos con él y lo sacamos a pasear, mientras que cuando estamos con el bebé, al perro no le prestamos atención o le castigamos si nos pide atención. Esta forma de proceder puede desencadenar un problema de celos; el perro lo interpreta cómo: “Cuando el bebé está presente, mis propietarios me ignoran, mientras que cuando el bebé no está, mis propietarios me prestan atención”. Por lo que para evitar la aparición de “celos”, es importante que el perro asocie la presencia del bebé con algo positivo para él. Es importante que las personas que visiten al bebé, sigan las mismas pautas que nosotros.
La educación del niño: no sólo debemos educar al perro, sino que debemos educar al niño cómo debe comportarse con su perro. El perro no es un peluche al que se le puede estirar de la cola o de las orejas. Es importante que desde pequeño, sepan cómo acariciar al perro, y qué manipulaciones no pueden realizar.
