Es el tipo de tumor más común del tracto gastrointestinal de los gatos, principalmente en las razas siamesa y oriental.
El FeLV (leucemia) puede provocar este tipo de tumores directamente en los felinos, y el FiV (inmunodeficiencia) aumenta la incidencia de linfoma en gatos.
El linfoma alimentario puede dividirse en tres tipos según el subtipo:
- Linfoma alimentario de bajo grado: 50-80% de los casos.
- Linfoma alimentario de alto grado: 20% de los casos.
- Linfoma granular: 10% de los casos.
Como observamos, en la mayor parte de los casos, el linfoma alimentario suele ser de bajo grado y comportamiento indolente; también puede ser solitario, pero con mayor frecuencia suele ser difuso.
Los signos que observamos son los siguientes: pérdida de peso, diarrea, vómitos y reducción del apetito. Debemos tener en cuenta que los signos son crónicos y lentamente progresivos en los linfomas de bajo grado, y progresar rápidamente en los de alto grado.
Se requieren las siguientes pruebas para diagnosticar un linfoma alimentario:
- Analítica sanguínea completa: la anemia y la elevación de los neutrófilos son frecuentes.
- Urianálisis: para diferenciar entre enfermedad gastrointestinal y enfermedad renal.
- Medición de cobalamina: el bajo contenido de vit B12 suele ser frecuente, por lo que requerirían de suplementación.
- Test FelV/FiV: su presencia puede afectar a las opciones de tratamiento.
- Ecografía abdominal con citología: los cambios ecográficos nos ayudan a observar la inflamación de los estratos intestinales, también a obtener citologías en caso de observar masas.
- Radiografías torácicas: necesarias para descartar enfermedades concomitantes.
- Histopatología: el envío de muestras de intestino y su análisis nos confirma o desmiente la presencia de linfoma alimentario.
Los linfomas de alto grado tienen tiempos medios de supervivencia de siete a diez meses con tratamiento.
