Cáncer: cómo puedes prevenirlo y tratarlo desde casa

22 Abr 2025

Un estudio de Broad Institute en 2013 reveló que tan solo el 5% de los tumores de nuestras mascotas son de origen genético.

¿Y por qué cada vez más vemos peludos con cáncer? 

Ya Otto Heinrich Warburg y Alfred Pringsheim nos enseñaron con sus estudios que la célula sometida a estrés químico, físico o biológico sufre una inflamación crónica subclínica (que no da síntomas) persistente, produciéndose edema intersticial (hinchazón celular)que altera la estructura y la información de la célula de forma crónica, por lo cual, para asegurarse la supervivencia se produce una multiplicación celular a la vez que se frenan todos los mecanismos de muerte celular. Resultado: crecimiento incontrolado de tejido, es decir, tumor.

Es decir, el cáncer es una célula en sufrimiento que no quiere morir y se replica sin parar.

Causantes de estrés físico, químico o biológico en las células:

Falta de oxígeno en las células (anemia, colesterol y/o triglicéridos altos, sedentarismo, insulina alta, fructosamina alta…)

Tóxicos y contaminantes (metales pesados, pesticidas, etc.)

Fármacos (exceso de vacunación, antiparasitarios, antibióticos, etc.)

Infecciones virales, bacterianas, fúngicas o parasitarias (sarro, infecciones urinarias, disbiosis…)

Inflamación (obesidad, permeabilidad intestinal, dermatitis, gingivitis, cistitis, uveítis…)

– Activación inapropiada del sistema inmunológico (enfermedades autoinmunes, deficiencias nutricionales…)

Conociendo estas causas seguro que ya tienes algunas ideas de cómo prevenir el cáncer en tu peque. Aun así te pongo ejemplos:

  • Mantenerlo activo, mínimo una hora de ejercicio aeróbico al día (correr, caminar, jugar..) para que sus células se llenen de oxígeno.
  • Alimentación adecuada a su especie, edad, raza e individuo. Para evitar déficits o excesos y así prevenir obesidad e inflamación. No todos los perros tienen el mismo metabolismo, estilo de vida, sistema digestivo, sistema inmune y gustos. Ni los gatos son perros pequeños (son carnívoros estrictos!! Sus piensos están normalmente repletos de carbohidratos!)
  • Mantener una microbiota diversa y saludable. Lo podemos conseguir a través de una buena alimentación y el uso de probióticos naturales como el kéfir, la tripa verde…
  • Vacunar lo justo y necesario. Realizar test previos a las vacunas para saber si tienen anticuerpos evitará que inyectemos innecesariamente a tu peque y estresemos su sistema inmunológico sin necesidad (además de ahorrarle los excipientes que suelen tener metales pesados!)
  • No desparasites de forma sistemática, realiza un coprológico de forma mensual o trimestral (en función de la zona donde vivas, o lo que le guste a tu peludo comer cosas de la calle). Así solo recibirá medicación cuando realmente sea necesario y recibirá la más adecuada. Porque la desparasitación interna no previene! Solo trata los parásitos que haya en el intestino.
  • Mantén una buena higiene bucal. Utiliza premios duros, cepíllale con pastas enzimáticas (sin flúor), utiliza algas apropiadas para ello sobre su comida o vierte colutorios adecuados en su agua de bebida. No será que no hay métodos! Por cierto, el pienso no previene el sarro, no es de consistencia dura, es crujiente (todo un marketing de las compañías…)
  • Haz controles anuales que incluyan analíticas sanguíneas y de orina, para comprobar que no hay ninguna alteración.

Y si ya tenemos un tumor, ¿podemos hacer algo?

Está claro que en función del tumor, el veterinario oncólogo recomendará cirugía y/o quimioterapia, ¡pero hay algo más que podemos hacer nosotros! Vamos a ponérselo difícil a las células para crecer sin control.

La principal fuente de energía, y la más rápida, son los carbohidratos seguidos de las proteínas. Es decir, al cáncer le encantan los carbohidratos porque les hace crecer de forma fácil y rápida y con las proteínas les cuesta un poquito más, pero no les vienen mal. Por eso para el cáncer recomendamos la dieta cetogénica que es muy baja o nula en carbohidratos, moderada en proteínas y alta en grasas (evitando grasas saturadas). El problema es que no todos los animales toleran este tipo de dieta, por eso las tenemos que adaptar en función del paciente y del resto de sus patologías.

Además, hay nutracéuticos que podemos utilizar para frenar la multiplicación y mejorar la calidad de vida de nuestros peques. Dependerá del tipo de tumor y el estado del paciente que recomendemos unos u otros, pero algunos ejemplos son: Vitamina D, berberina, apigenina, silibina, Viscum álbum, DHA….

Algo bastante interesante es el ayuno y la restricción calórica. Ayuno de 1 vez a la semana o ayuno intermitente un par de veces por semana nos ayuda tanto a prevenirlo como a tratarlo.

El cáncer asusta, y con razón. Por eso lo más importante es conocer cómo prevenirlo y actuar antes de que las células sufran tanto como para transformarse en células cancerígenas. Es tan simple como dar a la célula lo que necesita para que no se sienta amenazada.

María Cadenas Ayerra

Veterinaria especialista en nutrición