En la retina existen dos tipos de neuronas que se conocen como fotorreceptores:
- Bastones
- Conos
Estos fotororreceptores, con la edad, y también en ciertas razas con predisposición genética, se van deteriorando progresivamente de manera que la retina pierde su capacidad de captar la luz, y, por tanto, de enviar la información lumínica y visual al cerebro donde se integra la visión.
Esta patología suele ser progresiva, aunque la velocidad de avance no es posible de determinarse.
En el caso de la atrofia de retina de origen senil aparece en animales de edad avanzada, sin embargo, la atrofia de retina puede ser hereditaria en algunas razas, como por ejemplo el perro de aguas español y el cocker spaniel.
En estos últimos casos, dependiendo de la raza y el gen que los produce en las mismas podemos tener una aparición temprana (“early onset”) en la edad o tardía (“late onset”).
Recomendando en estos pacientes la realización de tests genéticos, sobre todo si se pretende criar con ellos.
Ejemplo de genes asociados a atrofia de retina en perro de agua español, Manual ECVO (European College of Veterinary Ophthalmology):

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro perro si se ha quedado ciego?
- En casa:
- No debemos modificar el mobiliario y evitamos hacer obras que puedan modificar el mapa mental que tiene nuestra mascota de la casa.
- No dejar objetos en medio (¡hay que ser ordenados!
- Al inicio de la enfermedad, podemos adaptar la casa instalando luces que se activen con el paso del animal, por lo general la atrofia de retina comienza afectando a los bastones y, por tanto, en condiciones de oscuridad.
- En la calle:
- Uso de arnés en vez de collar: se sentirán más seguros.
- Siempre con correa.
- Nosotros somos ahora su lazarillo. Ellos se van a sentir más seguros si nos escuchan, así que ¡Hablad con vuestro perro!.
Habréis escuchado que existen detectores de distancias así como “aros” que pueden adaptarse al paciente… según expertos en la materia pueden usarse siempre y cuando no suponga un descontrol para el paciente, ya que si se acostumbra a tenerlo en la calle probablemente en casa si lo retiramos piense que aún lo tiene y se choque con los objetos
