Los animales expresan el dolor de forma distinta a los humanos, incluso entre las diferentes especies hay factores que modifican la respuesta al dolor. Los gatos tienen respuestas pasivas frente al dolor al contrario que los perros que presentan manifestaciones clínicas más evidentes.
El dolor en gatos siempre ha sido más complicado de detectar ya que su naturaleza depredadora les hace enmascarar signos de debilidad. Si queremos evaluar el dolor en gatos tras una intervención debemos emplear la escala Glasgow. Esta escala fue originalmente diseñada para evaluar el nivel de consciencia en humanos, pero se puede aplicar a nuestras mascotas de forma general, y especialmente a los gatos, para evaluar su nivel de dolor tras una cirugía.
La Escala de Glasgow para gatos (o GCS veterinaria) se divide en tres categorías:
1. Respuesta ocular: esta categoría evalúa la capacidad del gato para abrir los ojos en respuesta a estímulos.
2. Respuesta motora: evalúa como el gato responde a estímulos físicos.
3. Respuesta verbal: en los gatos, la respuesta verbal se refiere a sonidos o vocalizaciones que emite el animal
Cada categoría se califica en función de las respuestas del gato a estímulos específicos. La puntuación total se obtiene sumando las puntuaciones de cada categoría.
